lunes, 2 de junio de 2014

las fontanelas de los bebes

  


Las fontanelas son los espacios blanditos, sin osificar, que quedan entre los huesos craneales del bebé, que aún no están soldados.

Estos huecos están cubiertos por un tejido no sólido, menos delicado de lo que a veces se piensa (puedes tocar la cabeza a tu hijo sin ningún temor), y según su localización se denominan:
Fontanela posterior, situada en la parte de atrás de la cabeza, entre la coronilla y la nuca. Suele cerrarse cuando el pequeño tiene entre 4 y 6 meses.
Fontanela anterior, situada en la parte de arriba de la cabeza, entre la coronilla y la frente. Se va reduciendo a partir de los 6 meses y termina de cerrarse entre los 9 y los 18 meses.

El cierre puede retrasarse

Como ves, el cierre de la fontanela anterior se produce en una franja de edad muy amplia, por lo que no debes asustarte si el pediatra, al explorar a tu hijo, te comenta que aún no se le ha cerrado, porque a los 12 meses es algo que entra dentro de lo normal (un 20% de los niños de esta edad la tienen abierta).

Si diste a luz por vía vaginal, tu pequeño pudo amoldarse al canal del parto gracias a que las fontanelas dieron cierta flexibilidad a su cráneo.

Ahora, que su fontanela anterior siga abierta garantiza el crecimiento natural de su cerebro, evitando que haya limitaciones por falta de espacio, que le perjudicarían psíquicamente. Por este motivo es mucho más preocupante que las fontanelas se cierren demasiado pronto a que tarden en hacerlo.

Buenos hábitos de vida

De todas maneras, para asegurarte de que tu pequeño va a tener la fontanela anterior cerrada cuando cumpla los 18 meses, hay varios hábitos de vida muy sanos que puedes poner en práctica:
Asegúrate de que lleva una dieta rica en calcio, ya que este mineral es imprescindible para el perfecto desarrollo de los huesos. Recuerda que desde los 12 meses hasta los 5 años necesita tomar 1/2 litro de leche diario, además de los lácteos que habitualmente forman parte de su alimentación.
Procura que tu hijo juegue un rato al aire libre todos los días (ponle protección solar, incluso aunque el día esté nublado). El ejercicio físico favorece el desarrollo óseo y la luz del sol (ojo, no éste directamente) ayuda a generar y a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos.
Pregunta al pediatra si cree oportuno que tu hijo tome un complejo vitamínico que complete su dieta (no se lo des tú por tu cuenta, tan indeseable es la falta como el exceso de vitaminas).

No sigas dando vueltas y más vueltas a este asunto. Si tu pequeño gana peso mes a mes, duerme y come bien y está feliz, la fontanela anterior se le acabará cerrando sin problemas
Ventanas al cerebro

La fontanela mayor de los bebés facilita el trabajo de los médicos. Este “ventanal” les permite estudiar el cerebro con ayuda de ultrasonidos de una forma rápida y sencilla. De esta manera, pueden detectar rápidamente malformaciones, hemorragias o tumores. Para ello, el médico coloca el emisor de ultrasonidos directamente sobre la fontanela mayor o lo mueve a lo largo de la sutura lateral del cráneo. El bebé no siente ningún dolor.


Para que sirven las fontanelas

Estos pequeños espacios son las zonas de unión entre las placas óseas que forman el cráneo. Las fontanelas son las que permiten que el cráneo del bebé sea muy elástico y deformable.

Durante el parto, las placas óseas pueden juntarse y a menudo hasta superponerse, lo que permite el paso sin problemas a través del canal del parto. Las fontanelas tienen además otras dos funciones muy importantes:
Garantizan un rápido reequilibrio de la presión sanguínea en la cabeza.
Permiten que el cerebro, que aumenta su volumen estrepitosamente durante los primeros años, pueda crecer sin impedimentos.

¿Cuándo se cierran las fontanelas?

Las fontanelas empiezan a cerrarse a partir de la sexta semana de vida. Mientras que las fontanelas pequeñas y las laterales están completamente cerradas a finales del primer año, la gran fontanela situada sobre la frente puede tardar hasta 24 meses en hacerlo. Los bebés tienen una constitución, talla y peso diferentes; de igual manera, las fontanelas se cierran a distintas velocidades en cada caso.

Cuidados necesarios

Dejando a un lado el hecho de que siempre hay que ser muy cuidadoso con la cabeza de un bebé, lo cierto es que las fontanelas no suponen un riesgo elevado de lesión para el niño. La resistente piel de la cabeza y la membrana cerebral ofrecen una protección suficiente hasta que las fontanelas se cierran con tejido conectivo y cartilaginoso. Las placas óseas de las sienes no se sueldan completamente con tejido óseo hasta pasados unos 20 años.

Por qué los bebés tienen una parte blanda en su cabeza?

Que la cabeza del bebé ‘se despegue’ o que el niño se ahogue si se toca la parte blanda de la cabeza porque por allí respira, son algunos mitos en torno a la anatomía del recién nacido.

Esa parte blanda se conoce como fontanela y es la unión o sutura natural de los huesos del cráneo. Permanecerá abierta durante varios meses para permitir el crecimiento del cerebro.

De hecho, su hijo no solo tendrá una abertura; tendrá seis. Una, en la parte más alta de la cabeza, que tiene forma romboide o de diamante y se llama fontanela anterior.

Otra, encima de la nuca, se llama lamboidea, porque tiene la forma de la letra lambda del alfabeto griego. También se conoce como fontanela posterior.

Y a cada lado del cráneo están la fontanela esfenoidal, llamada así por estar a cada lado del hueso esfenoides; y la mastoidea, detrás de las orejas.

Se sienten los latidos cardíacos De todas las fontanelas, la única fácilmente perceptible al tacto es la anterior, debido a su tamaño (cuatro centímetros de ancho; incluso puede alcanzar los cinco centímetros) y a las pulsaciones que, eventualmente, se sienten; muchas personas las confunden con la respiración del niño, por eso se cree, erróneamente, que él respira como un delfín.

“En la fontanela anterior hay vasos sanguíneos, cuyos latidos pueden ser notorios, o no, dependiendo del grosor del cuero cabelludo del menor y de la cantidad de pelo que tenga en la zona”, explica Gonzalo Franco, profesor de pediatría de la Clínica Juan N. Corpas.

Y la menos notoria es la fontanela posterior, ya que tiene menos de 12 milímetros de diámetro. En todo caso, que se sienta blando y, además, que se mueva, no es problema. No tendrá que someter a su hijo a una cirugía para cerrar las fontanelas; ellas se unirán progresivamente según el crecimiento cerebral. “La última en sellarse es la anterior (a los 18 meses), pues el cerebro crece hasta los dos años de edad y este espacio sirve para su desarrollo. Las demás se cierran a lo largo del primer año”, agrega Franco.

¿Qué sucede si las toco?

Uno de los grandes temores de los padres es palpar estos espacios en la cabeza de su hijo. Sin embargo, no hay nada qué temer: la membrana que cubre a las fontanelas es muy resistente.

No olvide que durante el parto estas ya vienen abiertas y en ningún momento su bebé se fracturó algún hueso de la cabeza. Asimismo, el médico debe tocarlas cada mes para vigilar el tamaño. De este modo, previene y/o diagnostica posibles anormalidades en el desarrollo cerebral del bebé. “Lo único que no se debe hacer con las fontanelas es aplicar alguna sustancia sobre ellas”, indica Gonzalo Franco.

¡Ojo a las alteraciones! Las fontanelas también permiten identificar signos de deshidratación en el menor y hasta la presencia de infecciones cerebrales, como meningitis. “Si la anterior está hundida y el niño presenta diarrea, puede estar deshidratado; luce deprimida porque disminuye el líquido cefalorraquídeo. Pero, si está abombada y hay fiebre y convulsión, posiblemente sea signo de meningitis”, dice el pediatra Gonzalo Franco.

Si antes de los seis meses, la fontanela anterior mide menos de cuatro centímetros de ancho puede ser que el cerebro no está creciendo; Pero, si está más grande, eventualmente el bebé tiene problemas del sistema nervioso o una enfermedad congénita. El diagnóstico se confirma a través de radiografías y un tac craneano.



Craneosinostosis Cuando las fontanelas y suturas del cráneo se cierran de manera temprana, se presenta una pataología conocida con el nombre de craneosinostosis, lo cual impide que el cráneo crezca a la misma velocidad con la que crece el cerebro del bebé.

Dependiendo del grado en que ocurra, puede llevar progresivamente a una presión dentro del cráneo, con cuadros que van desde el déficit de algunas funciones nerviosas y cognitivas, como la pérdida de movimiento, sensibilidad, visión y capacidades de aprendizaje.

Al cerrarse las suturas y las fontanelas, la cabeza se queda pequeña y produce microcefalia. Sin embargo, estos casos son muy poco frecuentes y van acompañados de síndromes genéticos que hacen que se presenten varios tipos de deformidades en otras partes del cuerpo.



Anatomía del cerebro


El cráneo de un bebé está conformado de siete huesos. Estos huesos están unidos con articulaciones llamadas suturas craneales. En la parte frontal del cráneo de un bebé, las suturas intersectan en la zona blanda de la parte superior de la cabeza del bebé. Normalmente, las suturas son flexibles hasta que los huesos se funden. Por lo general, estos huesos no se funden juntos sino hasta los 2 años de edad.


Zonas blandas

La cabeza de un bebé cuenta con dos zonas blandas. La más grande que se encuentra en la parte frontal de la cabeza es la fontanela anterior. Esta zona blanda generalmente se cierra cuando el niño cumple los dos años de edad. La fontanela posterior más pequeña está cerca de la parte posterior de la cabeza y normalmente se cerrará en cuanto el bebé cumple 6 a 8 semanas de edad.

Qué son las fontanelas

Para ponerlo un poco más complicado, empezaré hablando de fontanelas, así, en plural, porque resulta que el bebé no nace con una, sino que nace con dos fontanelas. La anterior, que es la más conocida, la más grande y la que tarda más en cerrarse (lo hace entre los 9 y los 18 meses, aunque los neurólogos suelen establecer el límite en los 24 meses) y la fontanela posterior, más pequeña y que cierra hacia el primer o segundo mes.

La cabeza de un bebé, su cráneo, está formado por seis huesos que se unen entre sí por las suturas, formadas por tejidos elásticos, fibrosos y fuertes, que poco a poco van haciendo que los huesos se vayan soldando entre sí. Un recién nacido no tiene los huesos soldados por una razón muy obvia: su cabeza tiene que crecer, y con ella su cerebro. Al no existir esa soldadura, en los espacios donde están las suturas podemos encontrar puntos blandos, zonas sin hueso, que son las que conocemos como fontanelas.

Además de permitir que la cabeza vaya creciendo sin problemas, las fontanelas tienen un papel primordial en el nacimiento del bebé. Gracias a ellas la cabeza puede comprimirse a la hora de nacer, llegándose a superponer unos huesos con otros y permitiendo así que la cabeza pase por el canal del parto sin dañar el cerebro.
Midiendo la fontanela

Como he comentado, los pediatras y enfermeras nos dedicamos en cada visita a medir la cabeza del bebé para ver que crece, y a medir la fontanela anterior, para confirmar que sigue abierta. Una medida habitual en el recién nacido es tres por tres, que equivale a tres dedos en una dirección y tres en la otra (la fontanela es un hueco que más o menos tiene forma de cruz), aunque a veces puede medir un poco menos o un poco más.

Si estuviera muy abierta sería necesario hacer una ecografía craneal, para confirmar que no se debe a un aumento de líquido en el cerebro o a algún problema similar.

Si estuviera muy cerrada habría que valorarlo también, por el riesgo de que en pocas semanas o meses se produjera una craneosinostosis, que es el cierre prematuro de las fontanelas, o sea, la unión de los huesos del bebé antes de tiempo, que debe ser intervenida para que la cabeza y el cerebro puedan seguir creciendo.

En cada revisión posterior se vuelve a medir la fontanela y se va observando cómo se va cerrando hasta que en algún momento más allá de los nueve meses se deja de palpar. La mayoría de niños la tienen cerrada antes de los 18 meses y algunos la tienen aún hasta casi los dos años. Si llegan a esas edades aún con la fontanela abierta podría ser recomendable la suplementación con gotas de vitamina D, además de recomendar menos techo y más cielo (o sea, más actividades en el exterior), por si hubiera déficit.
La veo latir

Sucede a veces que observando la cabecita de nuestros bebés nos damos cuenta de que su fontanela está latiendo, sube y baja con el latido del corazón. Es algo normal, pues se trata de una zona que está muy vascularizada.
Fontanelas abultadas

El hecho de que sea normal que tengan fontanela no quiere decir que nos tengamos que olvidar de que la tienen, pues el aspecto que tenga nos puede dar pistas de que puede haber algún problema. Como ya he comentado el tamaño es importante y por eso se mide en la consulta de pediatría, pero eso no es todo, porque la fontanela se puede abultar y se puede también deprimir.

En caso de verla abultada puede haber algún problema, pero esto tiene que verse de manera continua, no en un momento puntual. Me explico: la fontanela puede verse abultada, como salida hacia afuera, cuando lloran, cuando vomitan o cuando están tumbados. Si los tenemos erguidos, están tranquilos y la fontanela vuelve a estar ligeramente hundida no hay nada de qué preocuparse. Si en cambio la fontanela sigue abultada con el niño tranquilo deberemos solicitar valoración médica porque puede deberse a un aumento de líquido en el cerebro (hidrocefalia) o a algún tipo de inflamación del cerebro, normalmente secundaria a infecciones (encefalitis, meningitis,…), que suelen acompañarse de otros síntomas.
Fontanelas deprimidas

En caso de que la fontanela esté deprimida, hundida, más de lo habitual, deberemos sospechar deshidratación o desnutrición. Si es un bebé pequeñito, será signo de que no está comiendo lo suficiente, o mejor dicho, que no está comiendo prácticamente nada. Hay que llevar al bebé al pediatra para que lo valore y hay que buscar ayuda para la madre si está dando el pecho (pero primero va el bebé, claro). Si la causa es una gastroenteritis y el bebé está vomitando y tiene diarrea, ante el signo de deshidratación será también necesario acudir al médico con relativa urgencia, por si es necesario administrar suero.
Significado

Las fontanelas permiten que la parte grande de la cabeza del bebé se mueva a través del canal de nacimiento. También dan espacio para que el cerebro del bebé crezca con rapidez durante los 12 a 18 meses posteriores al nacimiento.

Advertencias

La zona blanda de un bebé debe estar plana en la cabeza del bebé. Una zona blanda hundida puede ser un signo de deshidratación y una zona blanda abultada puede ser un signo de meningitis o hidrocefalica, que es el exceso de líquido que se forma en la cabeza del bebé. En ocasiones, la hidrocefalia se presenta al nacer pero también se puede desarrollar después. De acuerdo con la página en Internet MayoClinic.com, uno de entre 500 niños nacen con este desorden. Los síntomas comunes de la hidrocefalia en niños incluyen: tamaño más grande poco común de la cabeza, zona blanda abultada en la parte superior de la cabeza del bebé, vómito, somnolencia o convulsiones. Los factores de riesgo de la hidrocefálea incluyen una infección en el útero durante el embarazo o problemas en el desarrollo del feto. Esta enfermedad generalmente se trata con una cirugía para colocar una vía o una ventriculostomía, seguida de terapia con un especialista.

Consideraciones

Si estás preocupado por la zona blanda de tu bebé, debes contactar a tu pediatra.