lunes, 26 de mayo de 2014

mama en la adolescencia



mama en la adolescencia


Tener un hijo es un hermoso desafío, más aún si los pequeños llegan en la adolescencia de sus madres.

Las madres adolescentes tienen un rol sumamente difícil en la crianza de un hijo porque son demasiado jóvenes para ser completamente independientes y, por lo general, todavía están en la escuela. Para ser una buena mamá a esa edad, necesitas mucha dedicación y compromiso para cuidarte a ti y a tu bebé. Puedes ser una buena mamá incluso si no cuentas con mucha ayuda de tus familiares o amigos,.
Prepárate antes de que llegue el bebé. Toma clases para padres. Lee libros sobre el embarazo y la crianza. Pide consejos a los familiares o amigos que tienen niños.

Permanece en la escuela una vez que tengas a tu bebé. Las madres adolescentes a menudo no terminan sus estudios debido a las responsabilidades que implica tener un hijo. Esto te perjudica a ti y a tu bebé. pero acuérdate que para poder sacar a tu hijo adelante tienes que acabar los estudiar y volverte profesional pues una ves que tienes un hijo no debes de pensar en ti si no en el un hijo trae muchos gastos antes de nacer, y después de nacer a lo largo de la vida. es cierto que vas a pedir ayudas pero no siempre te las pueden dar van a ver momentos en vas a querer tantas cosas para el o ella y no vas a poder comprarlas aunque yo he
tenido suerte con mi familia y mis amigos de aceptarme a mi a y ami hija y que nunca le falte nada .

En qué situaciones es más frecuente?

Al contrario de lo que pudiera pensarse muchas adolescentes quedan embarazadas voluntariamente. Esto ocurre con más frecuencia en familias de clases marginales, donde la violencia, la droga y la pobreza forman parte de sus vidas.

No obstante, la mayoría de las adolescentes que quedan embarazadas no lo desean y la decisión de tener ese hijo conlleva una gran responsabilidad para la que normalmente no están preparadas.
En este caso es fundamental el respaldo emocional que pueda obtener de su familia, pareja y amigos aunque lo más frecuente es que se encuentren con el rechazo de la familia, la ausencia de su pareja, que no desea saber nada del tema, y con el aislamiento de sus amigos.aunque no todas las familias son así unas te apoyan te entiendes y te ayudan depende de como sea tu relación con ellos,y si tu pareja se asunta ten encuenta que tu puedes salir adelante sin ayuda de una pareja

Reacciones emocionales más frecuentes

- La primera reacción es la negación. Se niegan a admitir el problema. La mayoría no desea tener el bebé y la nueva situación se convierte en un problema difícil de aceptar. Cualquier cosa que decidan hacer sobre su embarazo tiene sentimientos conflictivos.

- Normalmente hay un rechazo total hacia el bebé. No quieren tenerlo. Son muy frecuentes los sentimientos de culpabilidad, pérdida de autoestima, anorexia, tristeza y depresión.

- La dificultad de contárselo a la familia. Puede ocurrir que sea un embarazo buscado, es el caso de niñas que desean salir del entorno familiar, o que desean tener el bebé para tener a alguien a quien querer, en tal caso el único problema consciente al que se enfrentan es el de comunicárselo a sus familias.

- Sienten miedo e inseguridad ante la nueva situación, entran en otra etapa de su vida, saltando por la adolescencia se adentran en el mundo de los adultos para el cual aún no están preparadas, tienen que afrontar el problema con responsabilidad y surge el miedo. ¿Sabré hacerlo?

Miedo al rechazo social, se sienten juzgadas y criticadas.

pero después de un tiempo pensarlo bien y tener a alguien que te apoya cambias de parecer se te acaban los miedos pues sabes que alguien te apoya y esta contigo y si tienes la fortuna de tener una familia que te apoya así estés con pareja o sin ella sera todo mas fácil pues ya no estarás sola. después nacerá tu bebe un hijo es algo maravilloso y te vas a sentir la mujer mas afortunada del mundo vas a hacer las cosas con mas ganas y lucharas por sacar adelante a tu bebe a pesar de las responsabilidades que trae un hijo. un hijo te llena de felicidad y ganas de luchar es alguien que siempre va estar contigo y no vas a volver a estar sola cada sonrisa de un hijo cada cosa que hacen es la alegría mas grande que puede haber. recuerda le tienes que enseñar tantas cosas y estar tan pendiente de ellos de ti depende como sean y los valores que tengan.

Un embarazo en la adolescencia cambia totalmente el proyecto de vida y pone en riesgo la salud de la madre y del hijo.



Las complicaciones por embarazos durante la adolescencia cobran miles de vidas maternas y cada año mueren más de un millón de bebés de madres adolescentes y el problema es muy claro, aún su cuerpo no está preparado para concebir un hijo.

La espera y llegada de un hijo o una hija es un acontecimiento maravilloso que genera enorme felicidad a los padres y familiares, sobre todo cuando este embarazo fue deseado y planeado ya que implica una enorme responsabilidad y madurez.

Pero des afortunadamente, en ocasiones este acontecimiento milagroso que permite darle sentido a la vida, se convierte en una carga y en un sentimiento de culpa, miedo y rechazo que afecta la vida en todos los sentidos y es que un embarazo no deseado, genera siempre preocupación, temor y hasta enojo, que generalmente termina por lesionar a quien menos lo merece: el bebé.
Lo preocupante de este problema es que a pesar de la información y de los medios existentes para evitar un embarazo, la cifra de joven citas menores de 19 años, que se embarazan o que ya tienen hijos, aumenta día con día, de tal forma que solamente en México se reportan más de un millón de ellas.

Este problema afecta a jóvenes de todos los niveles socio económicos y educativos, por lo que es importante reflexionar muy bien, sobre todo respecto a lo que implica no solamente un embarazo, sino el tener un hijo o hija en una etapa de la vida en que se está físicamente en pleno desarrollo, emocionalmente se empiezan a expresar y a definir sentimientos afectivos y sexuales y socialmente se está estructurando un proyecto de vida, necesario para poder llegar a la vida adulta con la preparación adecuada, para salir adelante en todos los aspectos y roles que se presentan.

El impacto del embarazo en la adolescencia además de los riesgos físicos, ocasiona un mayor número de abortos o bebés muertos o con problemas congénitos y es también psicosocial, ya que se traduce en deserción escolar, mayor número de hijos a lo largo de su juventud, desempleo o ingresos inferiores de por vida, generalmente fracaso en la relación de pareja y abandono de la vida social con todo lo que ello significa.

Los problemas que genera un embarazo no deseado o sorpresivo, no solamente tienen consecuencias para las mujeres, sino también para los padres que en muchos casos también son adolescentes, lo que implica por supuesto otro tipo de problemas que son los legales, ya que el acoso, el estupro, el incesto, la violación o el abuso sexual, son actos castigados por la ley 

El ser padres durante la adolescencia también representa una “carga” para las familias, que tienen que apoyar y ayudar económica y emocionalmente a los jóvenes, que en muchas ocasiones tienen que vivir con ellos, lo que también afectar la libertad en la relación de pareja.

Otro de los problemas, es el rechazo social o religioso, cuando el embarazo se ha dado fuera del matrimonio, porque si bien, en algunas familias este concepto es más flexible y llega a ser hasta tolerado y aceptado, en la mayoría de ellas sigue siendo considerado como no deseable, fundamentalmente por cuestiones morales y religiosas, que consideran inadecuadas las relaciones sexuales fuera del matrimonio.
Pero el principal problema social, es generado por que tener un hijo o una hija que representa compromiso, sacrificio y abandono de muchas actividades que deben ser parte del desarrollo normal de los y las adolescentes y esta frustración de su proyecto de vida, termina por perjudicar enormemente a quienes no tuvieron nada que ver con una decisión o equivocación apresurada: los hijos e hijas.

Casos de jóvenes que fueron mamas en la adolescencia
A veces me siento sola, chica, pero mi hijo es lo más hermoso que tengo"


"Cuando nació... no pude estar más feliz. ¡Me quedé dura! No sabía qué hacer, le dije hola y le di un primer beso, fue mágico", comentó Antonella Izco, mamá de Sofián de apenas 8 meses.

Antonella fue mamá a los 18 años y experimentó el temor y nerviosismo que cualquier mamá adolescente siente cuando toma conocimiento de su embarazo. La joven contó que acababa de terminar el secundario cuando se enteró que estaba esperando un bebé y, de inmediato transmitió las novedades a todos.

"Las primeras en saberlo fueron mis amigas, apenas lo supe me junté con ellas para contarles. Después les dije a mis papás, fue difícil, mi papá reaccionó bien, mi mamá tardó un poco más en asimilarlo. Finalmente se lo dije a Karim (su pareja) y ahí comenzamos con los planes", contó Antonella.

La joven, que actualmente vive con su novio y su bebé, confesó que no se arrepiente en ningún momento de haber sido mamá de Sofia, sin embargo, si pudiese volver el tiempo atrás lo pensaría dos veces.

"Yo a mi hijo lo amo como a nadie, es hermoso y me muero si no lo tengo pero me hubiese gustado que llegase más adelante, a esta edad es muy difícil y hacemos todo para que no le falte nada, a veces me siento sola, me siento chica, pero lo cierto es que no me arrepiento, me encanta ser mamá y a él lo adoro, es lo más lindo que tengo", reveló


segundo caso

"La mujer es mamá cuando se entera que está embarazada"


"¿Momentos lindos con mi hija? Todos, no puedo pensar en un sólo momento en el que no me haya hecho feliz", comenzó a relatar Natalia González.

La joven recibió a su hija, Juliana, a los 18 años. En ese momento cursaba el primer año de la carrera de Diseño indumentario y Textil en la Universidad de Mendoza y contó que "es complicado, estás saliendo de la secundaria con 17 años y entrando a la facultad embarazada, es difícil", comentó.
La joven aseguró que si pudiese volver el tiempo atrás, no cambiaría nada y elegiría nuevamente tener a su hija y los cambios que la pequeña trajo a su vida. "Los hombres son padres en el momento en el que nace el bebé, y la mujer es mamá cuando se entera, desde ese momento te cambia la vida", comentó.

Claro que el cursado comenzó a complicarse y aunque siempre contó con el apoyo de su familia y el padre de su hija no resultó fácil conjugar las actividades de estudiante y mamá. "A veces no tenía con quién dejarla, asi es que la llevaba a la facu con el cochecito y todo", contó Natalia.

"Es diferentes cuando planificás ser mamá, porque te asegurás de lo que le podés dar. De todas formas no me arrepiento de haberla tenido tan joven a Juliana, a los 30 ya no hubiese tenido las ganas o la paciencia necesarias", explicó la joven que celebrará en un mes los 7 años de su hija.

"Mi hijo me ayudó a crecer y fortalecerme"




"El momento en el que lo ví y lo miré a sus ojos por primera vez, ahí entendí que nada iba a poder arruinarme la vida nunca más". Así comenzó su relato Gabriela Saladino. Fue mamá a los 18 años y, con la feliz noticia, también llegaron situaciones que fueron difíciles de superar.

tercer caso
Cuando te enteras es difícil asumirlo, porque mi pareja y yo estábamos estudiando y además sentís que estás decepcionando a mucha gente, como mis papás y los suyos. Igualmente siempre me apoyaron, es más, no sé qué estaría haciendo ahora si mis padres no me hubiesen acompañado y aconsejado", contó la joven que hoy en día tiene 21 años.

Aunque contaba con la ayuda incondicional de su familia, Gabriela tuvo que sortear otra dificultad, que a ninguna mujer le gustaría vivir, mucho menos estando embarazada. "Llevábamos 4 años de novios con el papá de mi hijo, pero un día me dijo que estaba con otra persona y sentí que todo se me venía abajo. Estaba de cinco meses, lloraba todo el día", contó. Y agregó: "Su mamá sin embargo, nunca dejó de acompañarme".

Pese a estar embarazada, Gabriela nunca dejó de lado sus estudios. Incluso cursó ese año de la facultad hasta una semana antes de dar a luz a Lautaro. Tras convertirse en mamá, regresó de inmediato a las aulas. "Iba a cursar igual, no quería retrasarme. Tres semanas después de que nació mi bebé volví a cursar, estudiaba de madrugada, de día estaba con él y de tarde cursaba".

La joven contó que muchas veces le ganaba la tristeza estando embarazada, necesitaba esa compañía que ya no tenía pero que todo ese pesar pasó a segundo plano cuando se miraron con su pequeño a los ojos por primera vez: "Mi hijo me cambió la vida, me hizo crecer, fortalecerme, todo lo demás pasó a segundo plano desde su llegada", Gabriela Saladino.

"Fue todo nuevo"


"Cuando te dicen que nació, es una sensación, un calor que te recorre el cuerpo no se puede describir". Así comenzó su historia Carolina Niella.







Como enseñar buenos modales a un hijo



Buenos modales para un hijo
 
Los niños aprenden la buena conducta y los modales con el ejemplo. Sugerencias para lidiar con las rabietas o berrinches y enseñar a tus hijos a comportarse en cualquier situación.

Posiblemente, tu hijo no está preparado para tener buenos modales en todo momento, pero si comienzas a enseñárselos ahora, te alegrarás más adelante de haberlo hecho.

Comienza con lo básico. Decir “por favor” y “gracias” es algo nuevo para tu hijo y lleva tiempo aprenderlo y convertirlo en hábito. Haz que éste sea el primer paso hacia la buena educación.

En segundo lugar, practica lo que predicas. Como te habrás dado cuenta, tu hijo siempre te mira, te escucha y aprende de ti. La mejor manera de animarle a ser educado es que tú misma muestres buenos modales. Asegúrate de decir siempre “por favor” cuando le pidas algo, y de darle las gracias cuando te ayude. Habla en un tono de voz educado y míralo a los ojos para que sepa que los buenos modales conllevan más que usar las palabras correctas.

En tercer lugar, pon énfasis en lo positivo. En lugar de reprenderlo cuando se olvida de sus modales, alábalo mucho cuando se comporte correctamente. Dile que parece muy mayor cuando dice “por favor” y “gracias”, y que a las personas les agrada. Es desconcertante cuando tu hijo es grosero con otros, pero enojarte con él sólo hará que resista tus esfuerzos por enseñarle a ser considerado. Tu objetivo es que tu hijo de corta edad ejerza su independencia,, haciendo alarde de sus buenos modales, no resistiéndose a ellos.

Finalmente, sé perseverante. En cuanto se acostumbre a decir “por favor” y “gracias” en la casa, enséñale a hacerlo con los demás también. A esta edad, a los niños les gusta la constancia, y si una regla sólo se aplica a ciertas situaciones, eso lo confundirá y te costará más que la acate.

Sé un modelo de conducta que lo inspire Empieza dando un buen ejemplo. A los 2 años de edad, tu hijo quiere ser como mamá y papá. Si tu pareja está parada frente al refrigerador cuando necesitas abrirlo, dile: “con permiso”. Si tu pequeño se acostumbra a oír lenguaje cortés en la casa, ése es el tipo de lenguaje que usará.

Empieza con lo básico Decir “por favor” y “gracias” suele ser lo primero que los padres tratan de enseñar en lo referente a cortesía, y puedes empezar en cuanto tu pequeño empiece a usar algunas palabras para comunicarse, por lo general después de cumplir un año. Pasará mucho tiempo antes de que use los términos “por favor” y “gracias”, pero cuando empiece a hablar, irás agregando automáticamente las palabras que denotan buenos modales y haciendo una pausa para que él las repita. Los papás han hecho esto durante generaciones: “¿Cómo se pide?” “¿Qué se dice?”

Pídele que se siente a la mesa contigo Aprender a sentarse quietecito durante más de cinco minutos es un gran logro para los niños de 2 años, así que trata de no ponerte en una situación en la que sea desastroso si tu hijo se mueve demasiado o llora. (Ya sabes que siempre tienes que sentarte junto al pasillo en las bodas para poder salirte rápido si tu hijo empieza a protestar, ¿verdad?). Pero las cenas familiares son ocasiones excelentes para practicar. Asegúrate de que tus metas sean razonables: estar sentado a la mesa durante quince minutos, puede ser algo muy difícil para un inquieto niño de 2 años.

Tal vez quieras establecer metas que vayan aumentando poco a poco: cinco minutos al principio y luego otro par de minutos a medida que se vaya acostumbrando. Cuando vayan a cenar a casa de familiares y amigos, dile con anticipación que será una buena oportunidad para mostrar su nueva habilidad de sentarse quietecito. Cuando lo logre, felicítalo por su esfuerzo, pero no tanto que piense que está haciendo algo fuera de lo normal. Y recuerda que estamos hablando de un niño de 2 años: ten presente que a veces retrocederá un poco, así que trata de mantener la calma.

Anímalo saludar con buenos modalesA los 2 años de edad, tu hijo puede aprender a decir “hola” cuando llegue de visita o conozca gente nueva y “adiós” cuando sea hora de irse, aunque habrá veces en que se mostrará tímido y no querrá decir nada, y otras en las que a lo mejor se echará a llorar. Pero es bueno enseñarles a saludar porque eso los prepara para cosas un poco más avanzadas, como decir “mucho gusto” y estrechar la mano de las personas. Algo de preparación ayuda: “Cuando lleguemos a casa de tu abuelito, vas a decir ‘Hola abuelito' y le darás un beso ¿de acuerdo?”

Fomenta la cortesía con los amiguitosLas primeras riñas de los niños pequeños por lo general son respecto a compartir sus juguetes, lo cual desde su perspectiva es algo impensable. No esperes que sea un santo, pero le harás a tu hijo un favor si empiezas a enseñarle desde ahora que cuando esté jugando con otros niños no puede acaparar todos los juguetes, ya sea en casa, en la guardería o en la escuela. Establece algunas reglas sencillas: si hay un juguete favorito que sea sólo para una persona, todos harán turnos para jugar con él. Nadie debe golpear, empujar o insultar a otros. Responde a las infracciones con una advertencia clara y, si fuese necesario, haciendo que termine el juego de inmediato. Por último, no olvides alabar a tu hijo, diciéndole específicamente qué fue lo que hizo bien (“Fuiste muy amable al dejar que Javier jugara con tu pelota”) cuando se porte de manera generosa o considerada con otros niños. Y no olvides guiar con el ejemplo; arrebatarle el control remoto de la TV a tu pareja es precisamente el tipo de comportamiento que no quieres ver en tu hijo.

En la mesa


La comida es uno de los momentos del día en el que los padres deben utilizar sus mejores armas para proporcionar un buen modelo de comportamiento a los hijos. Es imprescindible que, al menos, en una de las comidas del día estén acompañados de los progenitores.

Hay que facilitarles esta tarea. No se puede pedir a un niño que se siente de forma correcta en la mesa si no cuenta con un asiento adaptado a su altura, o insistirle en que coja bien los cubiertos si estos son demasiado grandes para él. Del mismo modo, es necesario evitar durante la comida distracciones (libros, televisión) que le impidan concentrarse.

Para que los buenos modales se reflejen en la mesa, es fundamental enseñar a los niños distintas pautas:


* Lavarse las manos antes de comer.
* Ayudar a poner y quitar la mesa.
* No empezar hasta que todos los platos se hayan servido y no levantarse de la mesa durante la comida.
* Colocarse la servilleta en el regazo y utilizarla siempre antes y después de beber.
* Colocar ambos brazos a los lados sin apoyar los codos.
* No chupar los cubiertos ni jugar con ellos.
* Mantener la boca cerrada mientras come.
* Cortar la comida en pequeños trozos.
* No hacer ruido al sorber los líquidos ni jugar con el pan.
Todos adoran y festejan a un pequeño que sepa comportarse en público o en casa, amable, educado y obediente, en fin el niño de los sueños de cualquier padre. Pero la realidad es que no siempre resulta fácil disciplinar a los pequeños, por eso es importante ser coherentes y saber explicarles las situaciones, ¿quieres conocer otras recomendaciones?,

Paciecia y tolerancia
Es importante tener mucha paciencia para disciplinar a los pequeños y saber como explicarles lo que se espera de ellos en determinadas situaciones, de este modo la exigencia no será una imposición sin sentido sino algo que pueden entender y aplicar. Enseñar buenos modales a los peques requiere además de constancia y firmeza para lograr el propósito deseado
Cuando salen de compras
Es una tendencia típica de los niños pedir todo lo que desean cuando salimos con ellos de compras, así que lo ideal es aprovechar esta ocasión para enseñarles cómo hacerlo y cómo comportarse ante una negativa:
- Las palabras por favor y gracias deben incluirse rápidamente en el vocabulario del pequeño, pero también es importante que sepa que no siempre obtendrá lo que quiere
- Hay que ser firme "elige solo una cosa", el peque debe saber que no puede tenerlo todo y cuando lo desea
- Si cada vez que salen de compras el peque se encapricha con algo entonces es bueno que lo preparen para que sepa que no siempre podrá obtener un regalo y que le expliquen como funciona la situación
- Crea un sistema de recompensas en el que pueda obtener algo que quiere si se comporta de forma adecuada mientras están de compras
- Los padres también deben entender que algunas situaciones, como pasar 4 horas en un centro comercial, pueden fatigar y aburrir al niño lo que hará que se ponga demandante y mal humorado, por eso intenten equilibrar las cosas para él y ustedes
En restaurantes o espacios pequeños
Si hay un episodio que genere estrés en los padres es el de viajar en coche, tren o avión con un niño o bien salir a comer a un restaurante con amigos y familia. Estas ocasiones son claves para enseñarle buenos modales y cómo comportarse frente a otros:
- El peque necesita que le expliques, por eso hazle saber lo que se espera de él por ejemplo dile que en un restaurante, o en el viaje deberá intentar permanecer sentado y no subir mucho la voz pues podría molestar a las otras personas y a la gente no le agrada ser molestada
- Intenta distraerlo y divertirlo para que el episodio no se torne pesado para él y comprende también que al menos hasta los 3 años es difícil que un peque sepa permanecer sentado y tranquilo
- En los espacios pequeños es bueno que sepa que no puede moverse mucho o correr para no incomodar a otros, más adelante tendrán un momento para jugar. Si se porta felicítalo y hazle saber que estás orgullosa de su conducta
La forma de proceder importa
- Cuando se trata de educar a los niños lo que ocurre en el entorno es muy importante, si en casa se usa el por favor, gracias, disculpa y se trata adecuadamente a los otros es muy probable que para él esta conducta sea natural y la imite
- Aumenta las exigencias a medida que el niño va creciendo y desarrollando sus capacidades para comprender al otro, por ejemplo no podrás demandar lo mismo a un peque de 1 año que a uno de 6 años
- Recuerda que explicar el porque de las cosas, mantener la calma y la paciencia y cambiar la molestia que puedas sentir en algunas ocasiones por la firmeza de decisión
- El término "pórtate bien" es muy amplio y ambiguo, por eso explícale lo que se pide y se espera de él para esa situación


los valores en un niño


Cómo educar  valores
Qué necesitan los niños para vivir y convivir bien con los demás
Nos preguntamos muchas veces por qué es importante y necesario que eduquemos a nuestros hijos a través de los valores Educar a nuestros hijos para que aprendan a dar valor a algunas conductas y  compartimientos  les ayudará a convivir de mejor manera y a sentirse bien en el ambiente en que se encuentren.

Valores como la amistad, la comprensión, la tolerancia, la paciencia, la solidaridad y el respeto, son esenciales para un sano desarrollo de los niños.

Un niño que conoce el límite del otro, podrá vivir una vida sana y saludable, sea en su entorno familiar o escolar. Un niño que sabe respetar a los demás, será más fácilmente respetado, y así con todo.


Transmitir valores a los hijos

Los valores son las reglas de conducta y actitudes según las cuales nos comportarnos y que están de acuerdo con aquello que consideramos correcto. Al nacer, los niños no son ni buenos ni malos. Con la ayuda de sus padres, educadores y de los que conviven con ellos, aprenderán lo que está bien y lo que está mal decir, hacer, actuar, vivir.

Pero, ¿cómo educar a los hijos con valores? Primero, conociendo cada uno de los valores. GuiaInfantil.com hizo una selección de los principales valores para que los padres hagan un repaso y luego se los enseñen en el día a día a sus hijos, y con ejemplos.

También es preciso recordaros que los niños aprenden con el ejemplo. El ejemplo que dan sus padres en su forma de relacionarse con los demás, de pedir las cosas, de compartir mesa, asiento, de cooperar, de ayudar a los demás, de defender, de reclamar, de tolerar y aceptar. Si los padres no tienen paciencia con su hijo, ¿qué creen que el niño va a aprender? La responsabilidad que tienen los padres en la transmisión de los valores a sus hijos es crucial.
Educar en valores.
 La amabilidad
Cómo los niños pueden aprender a ser amables
Ser amable significa ser digno de ser amado, ser cariñoso, afectuoso, gentil, cortés, agradable, servicial, afable, incluso gracioso y risueño. Cualidades todas ellas que deben ser formadas en los niños desde la más temprana edad. Ser amable también es ser atento, brindar atención y respeto sobre todo a los menos aptos, desvalidos, y necesitados.

La amabilidad no nace con el niño, éste es impulsivo por naturaleza, y a ser amable y cortés se aprende en las más diversas actividades de la vida cotidiana. Los niños asimilan las normas de comportamiento social en la medida que los adultos los entrenan y enseñan a comportarse de acuerdo con esas normas.



La amabilidad implica a su vez la igualdad, el tratamiento por igual a niños y niñas, y la delicada cortesía de unos a otros, por lo que han deaprender a ser corteses con todos los compañeros y compañeras, y ayudarles en todo momento.
Aprender a ser amable

El juego de roles, en el que es posible modelar las más diversas situaciones en las que esté implícito el ser amable y cortés, es una de las vías más importantes para que los niños interioricen este valor. Pero no hay nada más efectivo que el ejemplo del adulto para enseñar las normas de la amabilidad; por eso los padres deben ser modelos a imitar de estas cualidades.
Cuándo puede el niño puede aprender a ser amable

- Cuidando de su cuerpo y de su imagenLavándose las manos antes de comer, cepillando los dientes después de cada comida, alimentándose bien, etc.

- Considerando a los demás el otro. Saludando a las personas conocidas, demostrando afecto a los compañeros de la escuela y a los amigos, llevando algún regalo a la profesora, compartiendo su material escolar, jugando sin peleas con sus compañeros, dando de comer a su mascota, agradeciendo a su madre por la deliciosa comida, acompañando a sus padres a la compra, ofreciendo ayuda cuando alguien la necesita.
 El respeto a la diversidad
Los niños deben aprender a respetar las diferencias

Como seres humanos somos todos iguales, aunque nos diferencian algunos valores según la familia de la que hacemos parte y de la sociedad en la que vivimos. Por esta razón, el respeto a las diferencias, a lo diverso, a las distintas culturas y razas, también hacer parte de la educación de damos a nuestros hijos. Un aprendizaje y enseñanza que deben ser transmitidos a los niños desde que son muy pequeños.
Aprender a ser respetuoso en la diversidad



Los niños deben recibir una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad, la oportunidad de desarrollar sus aptitudes, su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil y participativo de la sociedad. El niño debe ser protegido contra todas las prácticas que puedan fomentar la discriminación. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, solidaridad, tolerancia, amistad, paz y fraternidad. Son derechos fundamentales para la vida de los niños.

La discriminación del niño puede ocurrir en cualquier ámbito. Por ello, es sumamente importante que los niños aprendan a no discriminar ni ver el racismo como algo normal. El niño debe comprender que la diversidad existe y como tal se debe respetar. Los niños deben aprender a hacer amigos y respetar a los demás, independientemente de su color de piel, de sus rasgos, de cómo es su pelo, si es chino, árabe o indígena, si habla otro idioma y a respetar su cultura y sus tradiciones.

Los niños deben saber que la diversidad nos trae riquezas de informaciones y de experiencias. Que podemos aprender mucho con las diferencias. En lugar de criticarla, debemos aprender con ella y darle su real valor. Esa es una tarea importante principalmente en los días actuales en que cada día son más las familias que emigran e imigran de un lugar a otro.
El niño puede aprender a ser respetuoso en la diversidad

- Cuando sus padres también lo son

- Cuando leen cuentos e historias de otras culturas

- En la escuela y colegios. Los niños deben aprender a amar a sus compañeros

- Cuando valoran los idiomas

- Cuando se les junta a niños diferentes en los parques, en los campamentos de verano, en las colonias de verano, en el colegio, etc.

- En exposiciones sobre distintos países

- En los viajes conociendo otras tradiciones y costumbres.

- En las excursiones

-jugando y compartiendo momentos y juguetes con todos

La obedencia es una actitud responsable de colaboración y participación, importante para las buenas relaciones, la convivencia y las tareas productivas. La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos

Aunque el aprender a obedecer parece un valor inculcar solamente a los niños, toda persona puede, y debe, procurar su desarrollo.

La obediencia no se determina por el afecto que puedas tener hacia la persona que autoriza, manda o pide, se concentra en realizar la tarea o cumplir el encargo que se te encomienda, sin pedir nada a cambio.
Aprender a ser obediente



La obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación de las reglas, primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y, posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca. El aprender a ser obediente consiste también en que se explique el por qué es necesario que se haga las cosas que se le pidan.
El niño puede aprender a ser obediente

- Sabiendo qué es lo que sus padres o profesores quieren

- Conociendo la satisfacción que su obediencia producirá

- Sabiendo el por qué y el valor de cada orden

- Teniendo claras sus obligaciones y deberes

- Con una enseñanza sistemática de todas sus actividades

- Teniendo reglas en casa y en la escuela

- Cuando siente la aprobación de sus padres cuando es obediente

- Con las experiencias de sus padres

- Cuando siente que con la desobediencia no consigue lo que quiere

. La bondad
Cómo explicar a los niños qué es la bondad

La bondad es una de las cualidades humanas que mejor reflejan la esencia humana, pues la persona bondadosa es buena, benigna y benévola, y a veces se la relaciona con la amabilidad. Tiene inclinación por hacer el bien a los demás, y lo hace con afecto, comprensión y respeto.

La mejor persona suele ser bondadosa. Por eso la necesidad de iniciar cuánto antes a los niños en las conductas bondadosas. El niño que aprende a construir la paz y vivir la en bondad, recibirá muchas dádivas a cambio.


Aprender a ser bueno

Para conseguir que los niños sepan qué es la bondad, el ejemplo es la mejor herramienta. El modelo que le ofrece el adulto le dirá mucho más que mil palabras. Y su efecto será más inmediato y más profundo si este adulto realiza acciones que revelen comportamientos bondadosos. Los niños deben aprender que lo mejor es ayudar, comprender y cooperar, en lugar de agredir, arrebatar o maltratar.
Cómo aprender a ser bueno

- Con los ejemplos de sus padres y hermanos mayores

- Haciendo compañía a sus abuelos

- Aprendiendo a cuidar de su habitación y recogiendo sus juguetes

- Ayudando a sus padres en la labor del hogar

- Abriendo la puerta a un anciano

- Cuidando y dando buenos consejos a los hermanos pequeños

- Contribuyendo con su profesora en clase

- Dejando prestado o regalando algunas pertenencias suyas a los demás y a los que nada tienen

- Llevando ropas usadas con sus padres a alguna institución

 La amistad
Cómo los niños pueden aprender a ser amigos

La amistad es uno de los valores más importantes a desarrollar en la educación de los niños. Se trata del afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece mediante las interrelaciones entre los seres humanos.

Para que el niño aprenda sobre el valor de la amistad es necesario formarle con nociones, conocimientos, habilidades, emociones, vivencias, sentimientos, y que le preparemos para vivir con armonía y respeto.
Cómo enseñar a tener amigos a los niños



Los niños deben saber quién es un buen amigo y por qué, cómo se comportan los buenos amigos, y cómo mantener una buena amistad. Deben aprender que un buen amigo puede ser para siempre, y que para eso es necesario cultivar y alimentar la amistad, día tras día, en la escuela, en el parque, en la vecindad, etc. El contacto con los iguales hace con que el universo del niño sea aún más grandioso y rico. A través del otro, él puede aprender mucho de todo y de sí mismo.

El niño puede aprender a ser amigo

- Busca la conciliación y no se pelea con sus compañeros

-comparte sus juguetes con los demás niños

- Conversa y atiende a los demás

- Ayuda a un compañero que ha hecho algo malo explicándole lo incorrecto de su actuación

- Se preocupa por sus compañeros

- Se esfuerza por hacer algo útil en beneficio de los amigos

- Anima al compañero o amigo que esté triste

- Se alegra con los logros positivos de los demás

- Invita a sus amigos a jugar en su casa

- Se preocupa por algún amigo herido o enfermo

- Demuestra afecto y cariño a sus amigos

. La tolerancia
Enseña a tus hijos a ser tolerantes en las relaciones con sus amiguitos y familiares

Ser tolerante es lo mismo que ser respetuoso, indulgente y considerado con los demás. Es una cualidad personal que se define como el respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás, aunque sean diferentes o contrarias a las nuestras. Ser tolerante es ser condescendiente y permisivo con alguien a causa de las circunstancias que medien, es no impedir que haga lo que éste desee, es aceptar y admitir la diferencia o la diversidad.

Para que los niños establezcan buenas relaciones con sus semejantes, es necesario que aprenda a ser tolerante desde muy pequeño.
Aprender a ser tolerante

La tolerancia juega un papel muy importante en las relaciones de los niños con sus iguales y con su familia. Es importante que ellos escuchen las ideas y las opiniones de sus amiguitos, que acepten sus criterios aunque sean distintos a los suyos, y que consigan ponerse de acuerdo con sus compañeros durante un juego, en alguna actividad o en un aula. La tolerancia les ayuda a que tengan una buena integración en un grupo o equipo.



El niño no nace tolerante. Su conducta natural es que todo sea para sí, y que todos estén de acuerdo con él, por lo que es indispensable que el proceso de aprendizaje acerca de la tolerancia empiece desde bien temprano.
El niño puede aprender a ser tolerante

- Cuando sus padres también lo sean

- A través de cuentos e historias

- Por las actividades que desarrolla

- A través de los juegos

- En la convivencia con los demás niños

- Aprendiendo a respetar las diferencias

- Conociendo diferentes culturas

- A través de los viajes en familia
- Conociendo los beneficios de la conciliación, de la paz

-compartiendo sin pelear

- Aprendiendo a no burlarse de los demás

 Respeto al bien común
Los niños aprenden a ser respetuosos con el bien común


La enseñanza del respeto por el bien comun comprenderá desde el respeto a las cosas que en la escuela o en casa son bienes comunes hasta los que corresponden a los bienes sociales, como lo son:  parques, bibliotecas, teatros, monumentos, museos, cines, etc.

Los niños deben aprender a no romper ni arrancar plantas del jardín, ni los juguetes del parque, a no estropear el césped, ni a pintar las paredes. Los hijos pequeños deben aprender también a cuidar los librosde la biblioteca, a no tocar los cuadros, esculturas, u otros objetos de un museo, y no molestar a los animales en el zoo.
El niño puede aprender a ser respetuoso con el bien común


Con ejemplos
A través de cuentos
Observando las señales de prohibición que hay en los sitios públicos
Acudiendo, siempre, a las bibliotecas, museos.
Acudiendo a parques y calles limpias - Participando de talleres sobre el reciclaje
Reciclando la basura de su casa
Estando en contacto con la naturaleza
Conociendo el valor de los ríos, del aire, de la naturaleza
Conociendo los beneficios que nos brinda la naturaleza

Aprender a tener respeto al bien común

La naturaleza es un bien común que debemos aprender a respetar desde niños cuidando el medio ambiente y aprendiendo a reciclar los distintos materiales para no malgastar los recursos naturales del planeta. Pero nuestra convivencia en sociedad también nos lleva a cuidar de las calles de nuestras ciudades y del mobiliario urbano. Las plazas, lagos y fuentes son bienes comunes y como tales deben ser respetados. Los niños deben saber que no es correcto que se tire basura ni restos al suelo, que no nos debemos bañar en las fuentes, ni hacer ruido en los museos, ni romper asientos de los teatros o cines.
. La generosidad
Los niños deben aprender a ser generosos poco a poco

La generosidad es la actitud de una persona para ser útil e dadivosa a otra persona. La persona generosa es noble, desprendida y sabe compartir... Cuando los niños son pequeños, todo es suyo y de nadie más. Todo solo les pertenece a ellos. A los niños les cuesta compartir y entender que no todo es suyo. Educar a los niños a que comprendan el valor de la generosidad es una tarea de los padres y educadores. ¿Cómo enseñarles a compartir?
Los niños aprenden a ser generosos



Cuando los niños empiezan a relacionarse con otros iguales, sea un amigo o un hermano, es natural que desarrolle un sentimiento de propiedad sobre sus cosas,juguetes. No podemos decir con eso que ellos sean egoístas. Es una reacción natural como el sentir celos. Que algo sea suyo les da seguridad y por ello no lo quieren compartir.

Para conseguir que los niños sean generosos, es necesario educarles en este valor poco a poco. Si los padres aprueban sus pequeños esfuerzos, les estarán motivando a seguir con estos actos generosos.
El niño aprender a ser generoso:

- Cuando nota que sus padres comparten y son generosos. De nada les sirve que sus padres les repitan “tienes que compartir, tienes que compartir...”, una y otra vez. El ejemplo es la mejor forma de enseñar. Los niños necesitan ver que sus padres ayudan a otros padres y les hacen favores.

- Cuando es animado a ser correcto y dadivoso con los demás. Por ejemplo, cuando se compra una chocolatina, es importante que los padres la dividan entre todos de la familia. “Un trocito para papá, para mamá, para ti, para la abuela...”.

- Cuando aprende a diferenciar que hay cosas que son de todos, como la televicion, la comida, las sillas... y que las suyas son suyas, como la cama, la ropa… y que tienen el derecho sobre ellas. Son suyas y deben aprender a compartirlas.

- Cuando juega con sus padres y amigos. A través del juego los niños aprenden a ceder, a esperar la vez, a ponerse en el lugar del otro.

- Escuchando cuentos que hablan del tema. Hay cuentos  e historias que hablan de generosidad y no estaría nada mal contarles.

- Si se sienten comprendidos. Es necesario “escuchar" los sentimientos de los niños. Si a ellos les cuesta compartir, dile que les entiende, que es difícil pero que compartir es bueno. Los niños deben aprender a intercambiar, pero no por obligación o imposición"

- Regalando sonrisas y cariño. No solo el compartir cosas le hace feliz al otro. Una demostración de afecto y de cariño también tiene sus beneficios.

- Viviendo en un ambiente de participación y servicio a los demás.

- Identificando las necesidades de los demás. Por ejemplo, si el padre necesita escribir un mensaje pero no encuentra un lápiz o un bolígrafo para hacerlo, pedir al niño que le deje uno. Les hará sentirse útil.

- Los niños jamás deben sentirse criticados por no conseguir compartir. Los padres, así como los educadores, no deben recriminarles. Frases como "eres malo", "eres egoísta"... no les ayudará a ser generoso.

La solidaridad.
Cómo enseñar a ser solidarios a los niños

¿Qué es la solidaridad? ¿Cuándo se dice que una persona es solidaria? ¿Cómo se puede educar a los niños para que sean solidarios? La solidaridad es un valor que se puede definir como la toma de conciencia de las necesidades de los demás y el deseo de contribuir y de colaborar para su satisfacción. Se trata de un valor que hay que fomentar tanto en la familia como en la escuela, así como en otros ámbitos.
10 consejos para enseñar la solidaridad a los niños



Los niños no nacen solidarios, la solidaridad se enseña a los niños a través de muchas formas y en distintas situaciones del cotidiano. Sigue algunos consejos para enseñar a los niños a que sean solidarios:

1- La solidaridad debe ser enseñada y transmitida a los niños sobretodo a través del ejemplo. Los padres deben ejercitar la solidaridad entre ellos, con sus hijos, vecinos, amigos y otros familiares. Es el ejercicio que más fomenta la interiorización de los valores en los niños.

2- Es necesario que los padres enseñen a los niños a ponerse en el lugar del otro y eso puede empezar por ellos mismos. A partir de los 2 años de edad, los niños ya empiezan a tener más conciencia del otro, de conductas como el compartir, asistir, colaborar, ayudar, etc. Ese es un buen momento para empezar.

3- ser solidario debe ser una regla como las demás normas de educación.

4- Es muy importante la comunicación entre padres e hijos. La comunicación fomenta la confianza de los niños a las enseñanzas y a la transmisión de valores de sus padres.

5- Es recomendable que los padres hablen a sus hijos de lo que está bien y mal, como también de lo que al otro le gustaría y qué podría hacer ellos para colaborar, para ayudar o cooperar.

6- Una educación permisiva o autoritaria no es un canal ideal para la transmisión de valores. Para promover valores pro-sociales como la solidaridad, es necesario que el niño reciba una educacion democrática, en un entorno afectivo y comunicativo positivos, que el niño tenga libertad para expresarse.

7- Comentar con los hijos algunas situaciones o acontecimientos que refuerzan la labor solidaria de alguna persona y lo que ella ha conseguido. Así, estarán promoviendo este valor tan importante.

8- En la escuela, se debe trabajar la empatia en los ñiños es decir, el despertar de la preocupación por los demás. Que ayuden a los pequeños a llevar la mochila, que compartan material escolar a los que se haya olvidado y que se preocupen por algún compañero que esté enfermo…

9- La solidaridad es altruismo que se aprende y se afianza con la práctica y el ejercicio.

10- Se fomenta la solidaridad combatiendo gestos, actitudes y conductasegoistas, cómodas, intolerantes... en los niños.

La honestidad.

Cómo despertar una conducta honesta en los niños

¿Qué es la honestidad? ¿Cómo podemos enseñar a los niños a que sean honestos? La honestidad es uno de los valores más importantes en la formación de la personalidad y el carácter de los niños. Es la base de sus relaciones con los demás. Una persona honesta atrae la confianza y el respeto de los demás. ¿Qué podemos hacer para conseguir que nuestros hijos sean honestos con nosotros, con demás familiares y amigos?
10 consejos para educar la honestidad en los niños



Para ofrecer una educación en la honestidad a los niños, tanto los padres como los educadores tienen en manos una gran misión. Sigue algunos consejos para que el despertar de la honestidad en los niños sea una realidad:

1- La honestidad atrae honestidad. Así que lo primero que deben hacer los padres y educadores es predicar este valor con el ejemplo. Es hacer lo que se puede y no lo que no se puede, por ejemplo. Es hacer lo que se dice y no decir y prometer para luego no cumplir.

2- Para desarrollar la honestidad en un niño es necesario formar nociones, conocimientos,habilidades, sentimientos y emociones, vivencias y experiencias que lo lleven a ser honesto.

3- Lo primero, enseñar a los niños a que sean honestos consigo mismos. Llevarles a conocer sus limitaciones, sus virtudes y defectos, y su conducta.

4- Es importante hacer conocer a los niños que un comportamiento honesto genera buenos amigos y un reconocimiento moral positivo en los demás.

5- Ser honesto es esforzarse por hacer algo útil en beneficio de los demás, sin esperar nada a cambio.

6- Ser honesto es respetar a los demás, es no apropiarse de lo ajeno, es ser sincero en la relación con el otro, es no mentir y siempre decir la verdad, por más dura que sea.

7- En la escuela, los profesores pueden invitar a los niños a hacer dibujos a pintarlos y a colorearlos en que se destaque la ayuda a otras personas.

8- Los niños pueden interiorizar ejemplos de honestidad a través de la conversación, la observación y del juego con sus padres, hermanos y educadores.

9- Por cada conducta honesta que desarrollen los niños, habría que saber premiarlas a su tiempo. El premio puede reforzar esta conducta en los niños.

10- Hablar a los niños sobre las consecuencias de la deshonestidad. Una persona deshonesta puede sufrir de soledad, de ansiedad, de ser tachado de mentiroso, de no tener amigos ni la confianza de los demás.

La gratitud es uno de los valores más apreciados y respetados a la hora de educar a los niños. El aprender a dar las gracias o agradecer aporta bienestar y reconocimiento a los niños. Como todos los demás valores, se enseña a dar las gracias con el ejemplo, modelando para los niños nuestras propias acciones de agradecer. Padres agradecidos y considerados criarán a hijos agradecidos y considerados.
Consejos para enseñar a los niños a dar las gracias



Se puede enseñar y practicar la gratitud de distintas maneras y en diferentes momentos del día. A la hora de educar a tu hijo en la gratitud, es importante que consideres la edad que tenga él. Sigue algunos consejos:

1- Hay que tener en cuenta que los niños menores de 2 años no entienden cuál es el sentido de dar las gracias Pueden decir “gracias”, pero será más como una repetición de lo que le pidas de lo que realmente sienta él.

2- A partir de los 2 o 3 años, los niños ya tienen un concepto más amplio de la gratitud. Aprovechemos para enseñarles que el acto de agradecer es gratuito y que al agradecer no debemos esperar nada a cambio.

3- El ejemplo, tanto de los padres como de los educadores, es fundamental a la hora de inculcar este valor a los niños. El mejor profesor para enseñar gratitud a tus hijos eres tú.

4- Los niños deben aprender a dar las gracias no solo por lo material, sino también por algún gesto que hayan tenido con ellos. Gracias por tenderme la mano, por dejarme pasar, por llamarme, por haberme preparado el desayuno, la comida o la cena, etc.

5- Se debe enseñar a los niños a dar las gracias por las pequeñas cosas o acciones. También a que sean agradecidos consigo mismos, por pequeños esfuerzos como hacer la cama, hacer la mochila, hacer los deberes, etc. Aparte de eso, también podemos enseñarles a dar las gracias por la camita tan buena que tienen, por su familia,hermanos, por su colegio, profesor(a), amigos… Eso les enseñará a valorar todo lo que tienen.

6- En el colegio, es muy importante que los educadores reconozcan el esfuerzo de los niños, dándoles las gracias algunas veces.

7- Dar las gracias a las cosas positivas que les ocurre, incita a los niños a hacer siempre el bien. Debemos enseñar a un niño a ser agradecido no solo con palabras sino también con detalles, gestos, sonrisas, besos y abrazos…

8- A la hora de la cena, un buen ejercicio es charlar con los niños y preguntarles cuál ha sido el momento del día por lo que más le gustaría agradecer.

9- Otra idea es dar responsabilidades a los niños como recojer sus juguetes  o ayudarte a poner la mesa, para que luego ellos se sientan valorados cuando les demos las gracias.

10- Otra sugerencia sería enseñar a los niños a elaborar tarjetas de agradecimiento en su fiesta de cumpleaños, por la presencia de cada amigo. Podría ser un dibujo o un simple mensaje de gracias.
La confianza. Educar en valores a los niño

 la confianza
La confianza se manifiesta en los niños cuando se sienten respetados, comprendidos, alentados y acogidos en una situación de diálogo y respeto. La razón de la confianza reside en lo más íntimo de cada uno de nosotros y, por tanto, cada persona vive esa sensación de confianza según su personalidad
La confianza es un valor muy importante en la educación de los niños que debe alimentarse constantemente con amabilidad y coordialidad. Con tolerancia se afianza la superación de dificultades en la búsqueda de la confianza. Para educar en valores a los niños, esta alimentación es muy importante ya que la confianza es muy frágil y se pierde con dudas, olvidos, distanciamientos, traiciones e imprudencias.
Consejos para generar confianza en los niños



1. Fomentar la sinceridad. Enseñarles a ser sinceros y a decir la verdad, aunque duela.

2. Establecer un clima de convivencia con flexibilidad y tolerancia. La tranquilidad que genera en los niños vivir en un clima óptimo de convivencia estimula su confianza en los demás y también en sí mismo.

3. Desarrollar la espontáneidad. Ser espontáneos en pensamientos y sentimientos ayuda a crear un clima de confianza tanto en la familia como con los amigos.

4. Pactar normas de disciplina. Establecer límites ayuda al niño a saber cuál es el camino a tomar, lo cual aumenta su confianza en el todos los ámbitos de su desarrollo.

5. Inclucar respeto hacia los demás y hacia uno mismo. Respetarse y respetar son los valores que debemos inculcar a los niños asociados a la confianza.

6. Fomentar el diálogo. Crear un buen clima de dialogo es fundamental para hacer crecer la confianza en los demás.
Educar en la confianza a los niños

Para educar en la confianza a los niños, debemos ofrecerles oportunidades para fomentar y aumentar su confianza. En este sentido, debemos orientar al niño hacia otros valores que sumen puntos para aumentar la confianza como son la colaboración, el respeto, la tolerancia, la responsabilidad, la honestidad y la empatia entre otros.

Además, para educar en la confianza hay que saber esperar, tolerar, olvidar, comprender y perdonar.
Compartir, un valor en alza para los niños

Aprender a compartir significa ponerse en lugar del otro

Se acercan las navidades, una época muy especial, sobre todo, para los niños. Hay vacaciones, llegan papa noel  los reyes magos cargados de regalos, y pasamos mucho tiempo en familia. Aunque aprender a compartir es algo que debemos hacer durante todo el año, la Navidad puede ser un momento propicio para hacerlo.

A los niños, cuando son pequeños les cuesta mucho compartir, pasan por la etapa de “mío” y se enfadan mucho cuando otro niño, bien sea un amiguito, su hermano… coge su juguete, su pelota… Hasta los cuatro años , los niños no desarrollan la teoría de la mente, es decir, no son capaces de ponerse en el lugar del otro, por eso, no nos vale decirle, “tienes que compartir porque a ti también te gusta que te dejen los juguetes”. Evolutivamente hablando, todavía no son capaces de ponerse en el lugar del otro.
¿Qué hacemos para enseñar a compartir a los niños?



1. Cuando los niños son pequeños, basta que les digamos que tenemos una norma en la familia, “compartir”, que además coincidirá con la que tengan la escuela infantil o en el colegio. Las explicaciones a esta edad tienen que ser sencillas, “hay que compartir”, y cuando no lo hacen, basta con retirar la atención al niño. Se la daremos al niño o al hermano que sí está compartiendo. De nada nos sirven las grandes charlas o los discursos que todavía no comprende, y con lo que además consigue atención.

2. Cuando el niño ya es más mayor, a partir de los 5 años, ya podemos entrar en explicaciones más complejas. A esta edad, empiezan a ser capaces de ponerse en el lugar del otro, y pueden llegar a entender que tienen que dejar sus cosas porque a ellos también les gusta que los demás compartan con ellos.
La Navidad es la fecha para compartir con los niños

Fomentar el valor de compartir es algo que tenemos que hacer todos los días del año, no sólo en Navidad. No obstante, podemos aprovechar estas fechas para hacer algo más especial, como por ejemplo, entregar nuestra ayuda y nuestras cosas a los que más lo necesitan. Muchas veces, en los propios ayuntamientos, en los barrios o en las parroquias se organizan actividades para los niños que implican compartir, no sólo los juguetes, sino también el tiempo. Así podemos ir a  cantar villancicos a residencias de ancianos, jugar con otros niños, compartir el tiempo, los juguetes y el material escolar con los demás, como parte de un aprendizaje que debemos fomentar en los niños durante todo el año.

Lo que no debemos hacer es  castigar al niño por no compartir, o decirle que es egoísta o entrar a regañarle. Es mejor decirle que cuando no comparte, entonces nosotros no queremos jugar con él, y que cuando comparte sí. Es importante que entendamos que el niño no es “egoísta”, sino que tiene que aprender a compartir, porque cuando son pequeños les cuesta más, y en ocasiones no entienden que ellos prestan algo y que les pueden dar algo a cambio, y que luego se lo van a devolver.

Compartir es mucho más que el hecho material de prestar algo, abarca también otros valores como la entrega, la dedicación y el tiempo. Para aprender a compartir el tiempo, en ocasiones, son muy útiles los juegos de turnos en los que el niño tiene que esperar a que le toque a él, mientras la atención la tiene otro niño.
La cooperación o colaboración.

Cómo conseguir que los niños cooperen o colaboren con los demás

¿Qué es la cooperación? ¿Cómo se puede explicar a un niño qué significa colaborar? La cooperación ocolaboración es la tarea de ayudar y servir, de una manera desinteresada, a los demás. Para que los niños sean personas colaboradoras y cooperantes, es necesario que desarrollemos en ellos un espíritu generoso y solidario y altruista. Sigue algunos consejos de cómo lograr que los niños colaboren.
Cómo conseguir que los niños colaboren



Existen algunas ideas que pueden ayudar a los padres y educadores para conseguir que los niños colaboren:

1- Considerando la edad y las capacidades de un niño, es importante que cada pequeño coopere y colabore en las tareas del hogar. Los niños puede ordenar los juguetes, hacer la cama, poner y retirar la mesa, etc.

2- En el colegio, los niños también pueden practicar la colaboración. Pueden ayudar a los compañeros que tengan alguna dificulta para aprender , ayudar a su profesor a repartir material o a dar algún recado, etc.

3- Colaborar es responsabilidad de todos y también de los padres y educadores hacia los niños. Se enseña a colaborar, colaborando con ellos en sus tareas, en su día a día, en el aprendizaje de un juego, en ayudarles a vestirse , a comer, etc.

4- Se puede lograr que los niños colaboren motivándoles por el deseo de servir de manera espontánea.

5- Los niños deben ser partícipes de las tareas tanto en casa como fuera de ella. Deben ser considerados a la hora de montar algún proyecto. Por ejemplo, en la preparación de una fiesta de cumpleaños, en la organización de la casa, etc.

6- La cooperación se enseña a los niños con el ejemplo. Si los niños ven actitudes colaboradoras de sus padres hacia los demás, se sentirán motivados a practicarlas e imitarlas.

7- Es importante que los niños sepan qué esperamos de ellos, siempre, y que reconozcamos la buena actitud que tengan.

8- Hacer un favor a otra persona es también una forma de cooperar o colaborar

9- Se debe enseñar a los niños a estar atentos y pendientes, observando si alguien necesita de ayuda. Así se estará alimentando el espíritu altruista y de servicio en los niños.

10- Actividades como el deporte y las manualidades, pueden favorecer a que los niños colaboren y cooperen.

La coherencia.
Consejos para enseñar el valor de la coherencia a los niños


La coherencia es un valor que se transmite con el ejemplo. Los padres deben ser coherentes con lo que dicen y hacen. Si existen contradicciones entre sus palabras y sus hechos, estarán creando confusión y dificultades en el seno de su familia. En la educación de los niños, el valor de la coherencia se entiende como una característica de la autenticidad en la vida. La coherencia es lo que da sentido a la fidelidad, a la honestidad, , a la sinceridad y a otros tantos valores que van relacionados.
Consejos para ayudar a los niños a ser coherentes



Una máxima que los niños deben entender para ser coherentes es que no se puede hacer lo contrario de lo que se piensa o se dice. Ser coherente consiste en actuar siguiendo una serie de principios en los que se basan nuestros valores La división, la falsedad, la ruptura entre lo que se piensa, se dice y se hace muestran que falta unidad en la forma de vida. Todos debemos realizar un esfuerzo diario por conseguir la unidad en la vida, lo que a su vez nos lleva a ser cada vez más coherentes. La unidad en la vida de una persona comprende tanto a sus pensamientos como a sus obras, y no endiende de fisuras entre ambas.

Para que la coherencia forme parte de la vida de los niños y de su personalidad en un futuro, debemos convertir este reto en un desafío. Entre los consejos para enseñar a los niños a ser coherentes destacamos:

1. Proporcionar al niño experiencias vitales que lo pongan en contacto con dimensiones éticas, espirituales, religiosas o estéticas trascendentes de la vida. Esto se puede hacer mediante lecturas, o bien por medio del contacto con adultos que las cultivan y expresan.

2. Dar respuestas veraces. Responder de manera oportuna las preguntas que formulan los niños respecto a hechos vitales como el nacimiento, la vejez o la muerte

3. Dar importancia a los valores. Hacer presente el valor de la vida y la dignidad del ser humano.

4. Cuidar mucho dar buen ejemplo. La coherencia en la propia actuación es muy importante, pues los niños tienden a valorarlas como buenas cuando las ven en adultos con los cuales tiene compromiso afectivo.

5. Crear un ambiente de confianza en la familia y no de temor.

6. Cultivar el sentido de justicia y de responsabilidad y dejar que los niños formen sus criterios. Responder a las preguntas de los niños con argumentos racionales y no sólo afectivos. Ofrecer experiencias dentro de la dinámica de la vida familiar donde se expresen los valores de la justicia, la solidaridad, la verdad y la honestidad.

7. Razonar con los niños la validez de las normas que les damos y aprovechar su sensibilidad por los grandes principios morales para ir formando su conciencia.

el baño del bebe


Un masaje para el bebé durante el baño

No hay nada más relajante y estimulante para nuestro bebé que sentir la sensación de un masaje en el agua. Con las manos de mamá o de papá, el pequeño se sentirá protegido, seguro y tranquilo, y estará preparado para dormir toda la noche.

Los masajes son muy beneficiosos para los bebés. Te explicamos, paso a paso, la mejor manera de realizarlos.

Uno de los mejores momentos para realizar un masaje al bebé es despues del baño, aunque también se puede hacer al vestirlo, al ponerle el pijama, al cambiarle el pañal o durante las tomas. Sin embargo, a la hora de hacer un masaje a tu pequeño, también debes tener en cuenta los siguientes aspectos:

• Es muy recomendable utilizar un aceite especifico para niños, que permite que el masaje sea "más fluido".

• Hay que empezar por los deditos del pequeño: del pulgar al meñique y del meñique hacia el pulgar. Lo importante es que se empiece por la punta de los dedos y que se vaya ascendiendo poco a poco: primera falange, segunda falange, etc., hasta llegar al dorso de la mano. Lo importante es que con el masaje se hagan movimientos de apertura, porque el niño tiende a mantener las manos cerradas.

• Cuando se haya favorecido la extensión de los dedos y la apertura de la mano, se prosigue lentamente hacia el antebrazo, el brazo, el cuello... Esto debe hacerse para los dos brazos y después para los pies.

• Por lo que se refiere a los pies, hay que partir de los dedos, dejando para lo último la planta del pie. Después, hay que pasar a las piernas.

• El masaje siempre debe realizarse del exterior hacia el interior, de la periferia hacia el corazón, con el fin de favorecer la circulación sanguínea.




Juegos para el baño del bebé

El juego es importante para el desarrollo y el aprendizaje de los bebés. Es un gran alimento para sus habilidades y un gran estímulo para su comunicación. El baño es una buena ocasión para jugar con ellos. Aquí tenéis algunas ideas para jugar con el bebé en la bañera. Ojo a la seguridad del bebé.

Jugar con la ducha durante el baño

Si se dispone de una ducha, el bebé pronto aprenderá a manejarla, a regarse él mismo la carita, la cabeza y su pelo, como también a probarse el agua. Le proporcionará mucho placer y diversión. Un estímulo a su tacto y paladar.





En cuanto salga el primer diente del bebé, se puede empezar a incluir el cepillado en el momento del baño. Se aplica una pequeña cantidad de pasta de dientes infantil en un cepillo de dientes blando para bebés y masajea con él sus encías y dientes. Será estimulante para él.





El bebé pasará un rato muy divertido e intrigante con los juegos que hacen chorros de agua. Se llena el juguete de agua y cuando el pequeño lo apriete, verá que sale el agua en chorros. A partir de ahí, lo querrá repetir una y otra vez.









El bebé disfrutará un montón con simples juegos de movimiento del agua. Al hacerle levantar y bajar las manos y chapotear o salpicar el agua, les causará un efecto muy estimulante. El bebé podrá chapotear el agua con las manos o con algún juguete.









La espuma del baño puede despertar sensaciones novedosas en el bebé y estimular todos sus sentidos, tanto táctiles, olfativos, visuales... Jugar con la espuma aportará experiencias divertidas y alegres al bebé.

Los recién nacidos tienen una piel muy sensible, de un 40 a un 60 por ciento más delgada que la de los adultos. Por ese motivo debes protegerla y cuidarla de forma especial. Te decimos cómo.

La piel del bebe es muy tersa, delgada, permeable y frágil. Es normal que presente enrojecimiento con cierta erupción cutánea  grietas o escamas en algunas zonas debido a la rozadura del pañal, la ropa u otros agentes externos.
Los cuidados generales que debes tener con la piel de tu pequeño son los siguientes:

EL SOL. Evita la exposición directa del recién nacido al sol y utilizar siempre protectores solares especiales para bebé, que debes aplicar al menos 30 minutos antes de la exposición.

LA TEMPERATURA. Intenta que se encuentre siempre a una temperatura moderada. Evita los cambios bruscos de clima y no lo abrigues excesivamente, ya que pueden salirle salpullidos.

EL BAÑO.baña al bebe diariamente con agua templada, entre 10 y 15 minutos. Utiliza un jabón específico para recién nacidos, con la menor cantidad de perfumes y colorantes. Te aconsejamos que lo limpies con la mano, sin utilizar esponjas. Al finalizar el baño, aplícale una crema hidratante, también específica para bebés.

LAS UÑAS. Mantenle cortas las ñas para que no se rasque o lastime.

EL PERFUME. Intenta no aplicarle colonia directamente en la piel, ya que puede provocarle reacciones alérgicas. Es mejor rociar la ropa con unas gotas de perfume, pero éste debe tener un nulo contenido en alcohol.

EL CAMBIO DE PAÑAL. Al limpiar la zona del pañal, utiliza agua y jabón. También puedes emplear productos específicos para recién nacidos, pero evita el talco y los aceites minerales.

LA ROPA. Es preferible que la ropa del pequeño sea de algodón o de hilo, los tejidos más respetuosos con su delicada piel. Al lavarle las prendas, emplea siempre detergentes especiales para bebés.

Si observas alguna alteración en su piel, no dudes en consultar al dermatólogo o acudir a tu pediatra. Muchas enfermedades de la piel se inician a esta edad, pero pueden mejorar con un tratamiento adecuado y oportuno.








Un espacio para la acción. En la bañera se puede salpicar, cantar, pasar las páginas de esos libros de baño tan coloridos o jugar con el jabón a hacer pompas. Aunque existe un tiempo límite, no se pueden pasar horas y horas, lo mejor es que el baño no se restrinja exclusivamente a la higiene.


El baño proporciona la higiene necesaria al pequeño, pero también es un momento muy placentero para el bebé y la mamá. Veamos, paso a paso, cómo llevar a cabo este “ritual”.



​El baño del bebé representa un momento de gran importancia para el niño. Más allá del aspecto higiénico, es una ocasión de intimidad,juego y dialogo con los padres Por ello, si al pequeño le gusta, se aconseja hacerlo todos los días. ¿Cómo debes bañar al niño para que este "ritual" sea todo un éxito?

Cómo sumergirlo
Cuando vayamos a sumergir al niño en la bañera, apoyemos su cabeza en el hueco de nuestro brazo, sosteniendo a un mismo tiempo la parte exterior de su hombro con la mano. Pasemos el otro brazo por debajo de sus nalgas y sujetémosle por un muslo. Sumerjamos al pequeño en el agua, empezando por los pies.

Primero, la cabeza
El momento de lavar la cabeza del bebé Es algo que los niños no suelen agradecer mucho. Para hacerlo sin problemas, mantengamos al pequeño en posición horizontal, apoyando la cabeza en el hueco de nuestro brazo. Después, enjabonémosle la cabeza con mucha delicadeza.

La espalda y el resto del cuerpo
Lavémosle el resto del cuerpo con una esponja natural. Limpiémosle con mucho cuidado todos los “plieguecitos” de su cuerpo. Es muy importante que no realicemos en el agua movimientos bruscos con el niño, que podría asustarse y ponerse a llorrar

Para lavarle la espalda, cojamos al niño por la parte exterior de su hombro, pasando nuestro brazo por delante de su pecho. El niño se sentirá protegido.

Cómo secarle
Finalmente, saquemos al pequeño de la bañera con mucho cuidado. Después, tendamos al niño sobre el cambiador y envolvámosle en una toalla, que también utilizaremos para secar el interior de los pliegues de su piel.
Productos para el baño del bebé
El baño, además de proporcionar la higiene necesaria al bebé, es un momento de placer, tanto para el bebé como para la mamá. Qué productos necesitas para este "ritual" diario.


Cada parte del cuerpo del bebé requiere un cuidado específico a la hora del baño. Descubre cómo lavarle adecuadamente.



​​​Cuando el baño del bebe ya está a punto, con el agua entre templada y caliente, puedes empezar el aseo de tu pequeño. Cada parte de su cuerpo requiere de unos cuidados determinados.

La cara
Para lavar su carita puedes utilizar una toalla suave de algodón con la que limpiarle la boca, la nariz y las mejillas. Presta especial atención a la parte posterior de las orejas y a los pliegues del cuello. Mientras le sujetas la cabecita, lávale cada ojo con suavidad utilizando una gasa empapada en agua o suero fisiológico.

El pelo
Envuelve a tu pequeño en una toalla para que mantenga el calor y coloca tu brazo bajo su espalda y la mano en la base de su cuello, sosteniéndole la cabeza. Con la mano que te queda libre puedes mojarle el pelo y aplicarle una pequeña cantidad de champú especialmente formulada para niños, que no irrite los ojos. Masajéale suavemente la cabeza mientras eliminas los restos de champú, aclarando con agua.

El cuerpo
Para lavar el cuerpo del bebé debes utilizar un jabón líquido suave especial para niños. Puedes empezar a lavar su cuerpo por el cuello, siguiendo con los brazos, las manitas, la cintura y terminando por las piernas y los pies.
Aclara y seca con pasiencia los pliegues de la piel para evitar que el exceso de humedad le provoque irritaciones cutáneas. Al tener una piel tan fina y delicada, es recomendable aplicarle por todo el cuerpo una loción hidratante específica una vez finalice el baño

La zona del pañal
Se trata de una zona especialmente sensible. Por esa razón, hay que cambiar los pañales con frecuencia y lavar el área del pañal usando agua templada y jabón líquido suave. También puedes utilizar toallitas con loción limpiadora especiales y crema hidratante para evitar las rozaduras provocadas por el pañal.

El cordón umbilical. Hay varias formas de tratar la zona del cordón umbilical. Una de las más recomendadas por enfermeras, matronas y pediatras consiste en limpiar el cordón con una gasa estéril empapada en una solución antiséptica o con agua y jabón.
​El baño del bebe es un momento del día único, especial y muy agradable para el bebé y para la mamá. Durante el momento del baño, el pequeño se reencuentra con el medio líquido, en el que transcurrió su vida intrauterina, no mucho tiempo atrás. Pero el baño no sólo evoca en el niño sensaciones pasadas, sino que también le permite vivir nuevas experiencias sensoriales, como el fresco olor de los productos pensados para la higiene infantil Así, el hábito de la higiene diaria del bebé se transforma en un instante de sensaciones olfativas y táctiles, que resultan muy beneficiosas para estimular o relajar al pequeño, en función del momento del día en que se realice el baño.

El baño del bebé es más que higiene: también es una magnífica ocasión para mimar al pequeño y permitirle disfrutar del agua. Una guía sobre cuándo, cómo y con qué productos asear al bebé.


El baño del bebe representa una buena costumbre diaria que, no obstante, es necesario afrontar con las debidas precauciones.
Se puede empezar a bañar al pequeño a partir del momento en que el ombligo cicatrizado por completo, después de la caída del muñón umbilical (que se suele producir durante los primeros 15 días).

Báñalo antes de cenar, es ideal

- Para el baño no existe una hora fija. Sin embargo, la experiencia aconseja realizarlo antes de la toma de la noche, alrededor de las ocho, porque el baño ayuda al pequeño a relajarse y, por tanto, a conciliar más fácilmente el conciliar el sueño mas fácilmente 
- Cuando llega el momento adecuado, es preciso tener a mano todo lo necesario: una toalla, una esponja o una manopla, y productos limpiadores muy delicados, especialmente estudiados para la piel del recién nacido.

Comprueba la temperatura del agua

- La temperatura del agua se debe situar alrededor de los 37-38 grados. Te puedes servir de un termómetro, pero con la experiencia conseguirás comprobar la temperatura simplemente sumergiendo el codo en el agua.

- El bebé debe introducirse en la bañera mediante movimientos seguros, sumergiéndole en el agua de forma gradual. Hay que sujetar al pequeño firmemente; la espalda y la cabeza se deben apoyar en el antebrazo izquierdo de la madre, que al mismo tiempo le sujetará el brazo y el hombro con la mano. Así, se le podrá lavar fácilmente.

Los productos ideales para bañar al bebé

- Es preciso escoger productos limpiadores específicos para niños, que tengan un pH de 5,5, aproximadamente. También están indicados los denominados "limpiadores sin jabón", que son ricos en cera y almidones.

- Si el bebé parece predispuesto a padecer reacciones alérgicas, es mejor dar preferencia a los aceites de baño que, al margen de desarrollar una acción calmante e hidratante, refinan el agua que es muy calcárea.

- Para lavar el cuerpo del pequeño, utilizaremos una esponja natural. Para la cara, podemos servirnos de gasitas previamente humedecidas, o de toallitas humedecidas.

- Una o dos veces a la semana, se ha de lavar el cabello del bebé con un champú específico, preferiblemente de los que desarrollan una acción antiséptica, que tenga un pH de 5.5.

- Sobre todo durante el primer año, se deben evitar los champús que contienen sustancias que sean potencialmente irritantes.

a termino del baño se a de secar el bebe muy bien con la toalla. Antes de descubrirle para vestirle, es mejor esperar unos instantes para que tenga tiempo de aclimatarse al ambiente fuera del agua.

- Después de secarle, podemos aplicarle una crema hidratante o utilizar un poco de talco líquido, vertiendo primero una pequeña cantidad en la palma de la mano, para después masajearle suavemente la piel.
El toque final: la colonia

como enseñar a tu hijo a ir al baño pasos para dejar los pañales

enseñándole a un bebe a ir al baño

No hay un método único efectivo, dependerá de tu bebe. Como dices que ya está listo, entonces es el momento justo para enseñarle a ir al baño, porque naturalmente está controlando sus esfínteres. Te listo los tips que ayudaron a mi nena
.

. Dejalo sin pañal todo el tiempo que te sea posible, tendrás que limpiar mucho pis y caca, pero que esto no te haga volver a ponérselo por comodidad.
. Cuando se haga encima llevalo al baño y allí lo limpias y lo cambias, para que asocie pis y caca con el baño. Al tiempo que le explicas que no pasa nada pero que el pipí y la caca se hace en el baño.
.Cuando tú tengas que ir, dicelo con un "viene el pipí de mamá", si quiere acompañarte llevalo contigo y le dices que todos (mamá, papá, el oso, el tigre, etc), hacen pipí y caca en el baño.
. Trata de pillarlo alguna vez, cuando lo logre dale un premio (mi niña y yo utilizamos las pegatinas que pegamos en las baldosas del baño). No hay un método único efectivo, dependerá de tu bebe. Como dices que ya está listo, entonces es el momento justo para enseñarle a ir al baño, porque naturalmente está controlando sus esfínteres. Te listo los tips que ayudaron a mi nena. . Dejalo sin pañal todo el tiempo que te sea posible, tendrás que limpiar mucho pis y caca, pero que esto no te haga volver a ponérselo por comodidad. . Cuando se haga encima llevalo al baño y allí lo limpias y lo cambias, para que asocie pis y caca con el baño. Al tiempo que le explicas que no pasa nada pero que el pipí y la caca se hace en el baño. .Cuando tú tengas que ir, dicelo con un "viene el pipí de mamá", si quiere acompañarte llevalo contigo y le dices que todos (mamá, papá, el oso, el tigre, etc), hacen pipí y caca en el baño. . Trata de pillarlo alguna vez, cuando lo logre dale un premio (mi niña y yo utilizamos las pegatinas que pegamos en las baldosas del baño). . Que te vean muy contenta por su logro, dile que estas muy orgullosa de él y que te oiga comentar su logro con los demás. - No lo sientes a esperar que vengan las ganas, esto es como un castigo. - No lo agobies preguntándole cada 5 minutos si quiere ir. Normalmente se tardan un poco más de 15 días, pero un buen día comienza a avisar todo el tiempo y es cuando te das cuenta que está dejando de ser bebe y se ha convertido en niño. (buaaaaa) Tu bebe es bastante pequeño tenle paciencia, lo importante es que él está controlando naturalmente, esto la parte importante de dejar los pañales.
. Que te vean muy contenta por su logro, dile que estas muy orgullosa de él y que te oiga comentar su logro con los demás.

- No lo sientes a esperar que vengan las ganas, esto es como un castigo.
- No lo agobies preguntándole cada 5 minutos si quiere ir.

Normalmente se tardan un poco más de 15 días, pero un buen día comienza a avisar todo el tiempo y es cuando te das cuenta que está dejando de ser bebe y se ha convertido en niño.

Tu bebe es bastante pequeño tenle paciencia, lo importante es que él está controlando naturalmente, esto la parte importante de dejar los pañales.
Una de las etapas del desarrollo de los niños que los padres suelen esperar con ansiedad es el momento de quitarles el pañal. Después de haber cambiado cerca de dos mil pañales al año (calcula unos 6 al día), seguramente estás deseando que tu pequeño empiece a ir al baño solito.

Algunos niños aprenden en pocos días, pero muchos otros tardan varios meses. En general, cuanto más pequeño es el niño al empezar el entrenamiento, más tarda en aprender.

Será más fácil enseñarle a tu hijo con éxito si conoces los pasos básicos del entrenamiento, y logras transmitírselos con claridad a tu niño.
Primer paso: Identifica las señales de que tu niño está listo

Algunos niños están listos para empezar el proceso de retirada del pañal a los 18 meses de edad, pero hay otros que no demuestran el más mínimo interés hasta que tienen 3 años o más.



Lo importante es observar si tu hijo empieza a mostrar ciertas señales de que ya esta listo  para aprender a ir al baño solito. Algunas preguntas que puedes hacerte para ver si está listo son: ¿obedece instrucciones sencillas?, ¿camina y se sienta solo?, ¿trata de imitar a los adultos o hermanitos cuando van al baño?, ¿puede subirse y bajarse los calzones?


Recuerda también que algo que te haya ido muy bien con tu primer hijo podría no funcionar con el segundo. Lo bueno es que los hijos que vienen después suelen aprender con mayor rapidez que los primogénitos, aunque los varoncitos suelen tardar mas que las niñas
Piensa también en otros factores aparte del nivel de desarrollo y preparación de tu hijo. Si en este momento tu pequeño está pasando por un gran cambio en su vida, como ir a una nueva escuela o guardería, o la llegada de un hermanito, es muy probable que el proceso de retirada del pañal se vuelva más difícil, y lo ideal sería postergarlo hasta que la situación se estabilice.

Tampoco tiene sentido empezar a enseñar a tu niño en un momento en que tú no puedas dedicarle el tiempo, la paciencia y el buen humor necesarios. Si estás ocupadísima renovando la casa, o sufres nauceas debido a un nuevo embarazo, éste seguramente no es el momento de quitarle el pañal a tu hijo. Lo mejor es esperar un par de semanas, o meses, hasta que las cosas estén más tranquilas.



No hay un método único efectivo, dependerá de tu bebe. Como dices que ya está listo, entonces es el momento justo para enseñarle a ir al baño, porque naturalmente está controlando sus esfínteres. Te listo los tips que ayudaron a mi nena. . Dejalo sin pañal todo el tiempo que te sea posible, tendrás que limpiar mucho pis y caca, pero que esto no te haga volver a ponérselo por comodidad. . Cuando se haga encima llevalo al baño y allí lo limpias y lo cambias, para que asocie pis y caca con el baño. Al tiempo que le explicas que no pasa nada pero que el pipí y la caca se hace en el baño. .Cuando tú tengas que ir, dicelo con un "viene el pipí de mamá", si quiere acompañarte llevalo contigo y le dices que todos (mamá, papá, el oso, el tigre, etc), hacen pipí y caca en el baño. . Trata de pillarlo alguna vez, cuando lo logre dale un premio (mi niña y yo utilizamos las pegatinas que pegamos en las baldosas del baño). . Que te vean muy contenta por su logro, dile que estas muy orgullosa de él y que te oiga comentar su logro con los demás. - No lo sientes a esperar que vengan las ganas, esto es como un castigo. - No lo agobies preguntándole cada 5 minutos si quiere ir. Normalmente se tardan un poco más de 15 días, pero un buen día comienza a avisar todo el tiempo y es cuando te das cuenta que está dejando de ser bebe y se ha convertido en niño. (buaaaaa) Tu bebe es bastante pequeño tenle paciencia, lo importante es que él está controlando naturalmente, esto la parte importante de dejar los pañales.

Si la presión para enseñarle a ir al baño viene de parte de tu mamá u otro familiar con buenas intenciones, explícales con delicadeza los motivos por los que piensas que ni tú ni tu niño están listos aún, y diles que prefieres esperar para poder hacerlo con tranquilidad.


Igualmente, si estás fuera de tu entorno habitual, de vacaciones o pasando una temporada en casa de un familiar, lo mejor es esperar. Los inevitables accidentes pueden causar tensiones en casa ajena y tu hijo se sentirá menos cómodo que en su propio hogar.


Invierte en un buen orinal (bacinica) o en un asiento especial que se acopla al inodoro de tu baño. Puedes pedirle a tu pequeño que te ayude a escoger el orinal. Cuando lo lleves a casa, escribe en él su nombre y déjalo que lo decore con pegatinas o que juegue con él.


Si tienes un varón busca un orinal sin concha protectora para la orina o que traiga una que se pueda quitar. Aunque las conchas protectoras ayudan a evitar que al varoncito se le escape algún chorrito fuera del orinal, tienen el inconveniente de que los niños a menudo se golpean o arañan el pene al sentarse y levantarse, lo cual puede quitarles las ganas de usar el orinal.


Si compras un asiento adaptador para el inodoro, compra también un banquito para que tu niño pueda apoyar los pies y subir y bajar del inodoro con facilidad. También le ayudará a tener firmeza y estabilidad, y a pujar al evacuar.
Tercer paso: Crea una rutina para tu niño

Para empezar, haz que tu niño se siente completamente vestido en su orinal una vez al día, después de desayunar, antes de bañarse o cuando normalmente suele hacer popó o pipí. Así se irá acostumbrando al orinal y empezará a aceptarlo como parte de su rutina diaria.


Pon el orinal en un lugar accesible y conveniente. Como es portátil, puedes llevarlo al jardín o al cuarto donde suele jugar el niño.

Si no se quiere sentar, no te preocupes. No debes forzarlo, ni obligarle a permanecer sentado. Y, sobre todo, no insistas demasiado si lo notas aprensivo. Si esto ocurre, lo mejor es guardar su orinal o por lo menos dejarlo a un lado por algunas semanas o un mes, y luego volver a intentarlo.
Cuarto paso: Dile adiós al pañal

Una vez que tu niño ya esté plenamente acostumbrado a sentarse vestido en su orinal, el siguiente paso es lograr que lo haga sin el pañal.

Ésta es la etapa en que empezarás a explicarle que así lo hacen mami y papi (y los hermanitos que tenga) todos los días. O sea, explícale que cuando ya eres mayor te quitas la ropa antes de hacer pipí o popó.


Si el niño hace algo en el orinal, muy bien, pero no se lo exijas ni insistas demasiado. Recuerda que es importante esperar a que tu niño muestre señales de que esta interesado en ir al baño sólito
Quinto paso: Muéstrale cómo se hace

Los niños aprenden imitando a los adultos, por lo tanto la manera más natural de que aprendan a usar el inodoro es viéndote hacerlo. Si tienes un varoncito, es más fácil que empiece a hacer pipí sentadito, y que más adelante papá le enseñe a hacer pipí de pie. Seguro que no tardará nada en imitarlo.


Cuando le estés mostrando a tu niño o niña cómo se usa el inodoro, es bueno que le vayas explicando lo que estás haciendo, le enseñes lo que has "producido", y le muestres que al final te limpias, te vistes, tiras de la cadena y te lavas las manos.

Si hay un hermanito o hermanita mayor que ya sabe usar el baño, él o ella también le pueden hacer una demostración al pequeño. Los niños ponen mucha atención cuando los "maestros" tienen casi la misma edad que ellos.
Sexto paso: Explícale el proceso

Enséñale a tu hijo la conexión entre el popó y el inodoro. La próxima vez que ensucie el pañal, llévalo a su orinal, siéntalo y luego vacía el pañal en su orinal por debajo de él. Esto le ayudará a asociar el acto de sentarse en el orinal y hacer popó.

Vacía el contenido de su orinal en el inodoro y permítele que tire de la cadena si quiere (pero no insistas si notas que le da miedo), para que vea adónde va su caquita. Enséñale a vestirse y lavarse las manos al final.

También puedes comprar o pedir prestado en la biblioteca algún libro o video sobre ir al baño, que le ayude a entender y asimilar todo el proceso. Déjalo en el baño para que pueda verlo cuando se siente en el orinal.
Séptimo paso: Motívalo a ser independiente

Motiva a tu niño a usar su orinal siempre que tenga ganas de hacerlo. SI necesita ayuda para subir y bajar sus pantalones o ropa interior, asegúrate que sepa que te lo puede pedir a ti, y que tú lo llevarás al baño cuando quiera.

Si puedes, permítele que de vez en cuando circule por la casa sin pañales y mantén su orinal a la mano. Cuanto más tiempo lo dejes sin pañal, más rápido aprenderá, aunque tú tendrás que estar dispuesta a limpiar algunos charquitos. Dile que puede usar su orinal cuando quiera, y de vez en cuando recuérdale que está ahí para cuando lo necesite.

A veces los niños no permanecen sentados el tiempo suficiente para lograr relajarse y hacer del baño. Calmadamente, procura motivarlo a que se quede sentado por al menos un minuto. Te será más fácil lograrlo si le haces compañía, hablándole o leyéndole un libro.


Elogia a tu niño cada vez que haga sus necesidades en el orinal. Así empezará a darse cuenta de que usar correctamente el orinal es un logro. Pero a la vez que es importante halagarlo, procura no exagerar, y evita transformar cada ida al baño en un gran acontecimiento, de lo contrario tu niño empezará a ponerse nervioso o avergonzarse ante tanta atención.
Octavo paso: Compra pantaloncitos de entrenamiento

Puede que te sirvan de ayuda los pantaloncitos de entrenamiento (son ropa interior infantil con una protección extra absorbente, o pañales desechables que se suben y bajan como la ropa interior), ya que permiten que tu hijo se los quite y se los ponga él solito.

Aunque los pantaloncitos de entrenamiento de tela son menos convenientes que los desechables, a algunos padres les gustan porque el niño puede sentir de veras cuando hace pipí o popó. Sea cual sea la opción que elijas, introdúcela gradualmente, unas horas cada día, y sigue poniéndole pañales normales por las noches.

Cuando tu hijo empiece a usar el orinal de forma consistente, puedes pasar a la ropa interior normal. A algunos niños les motiva mucho usar calzones con sus personajes favoritos.
Noveno paso: Acepta sus “accidentes” con buen humor

No hay niño que domine completamente el arte de ir al baño solito sin antes tener una serie de pequeños "accidentes". Cuando esto ocurra, no debes enojarte con tu hijo ni castigarlo; recuerda que hasta hace muy poquito tiempo tu hijito aún no había desarrollado completamente sus músculos, y por lo tanto no tenía el control necesario para lograr contener la orina o las deposiciones.

Con el tiempo, tu pequeño se volverá muy competente, pero mientras esté aprendiendo, lo mejor que puedes hacer es limpiarlo calmadamente cuando se le escape el pipí o el popó y sugerirle que la próxima vez trate de usar su orinal.
Décimo paso: Comienza el entrenamiento nocturno

Aunque tu hijo se mantenga limpio y seco durante todo el día, puede que pasen varios meses, o incluso años, hasta que logre controlar sus necesidades durante la noche, o sea que aún no te deshagas de sus pañales. A esta edad, su organismo no ha madurado lo suficiente para lograr despertarlo siempre que necesite hacer pipí.

Para ayudarle a mantenerse sequito, no le permitas beber demasiado líquido antes de acostarse y recuérdale que si se despierta en el medio de la noche, te puede llamar para que le ayudes a ir al baño. Otra cosa que puedes hacer es colocar su orinal al lado de la cama por si quiere usarlo.

Una vez que tu niño haya despertado completamente seco cinco noches seguidas, habrá llegado la hora de empezar el entrenamiento nocturno. Cubre el colchón con un plástico o una protección impermeable por debajo de la sábana, y acuesta a tu hijo sin pañales. Si tu pequeño no parece aprender cómo aguantar la noche sequito, vuelve a ponerle pañales por las noches e intenta quitárselos otra vez al cabo de unos meses.
Onceavo paso: Celébralo, ¡lo has conseguido!

Cuandoi tu niño esté listo para aprender esta nueva habilidad, lo hará con éxito. Y si en lugar de tratar de apresurarlo esperas a que verdaderamente esté preparado, todo el proceso será mucho más fácil y menos latoso, tanto para ti como para tu hijito.

Tarde o temprano, tu niño aprenderá a ir al baño como los adultos, y tú no tendrás que volver a pensar en este asunto… al menos hasta la llegada del próximo bebé.